Entrevista - Sonia Valverde Pérez

Con más de trece años de experiencia en el mundo de la actuación, Sonia Valverde Pérez ha construido una trayectoria artística marcada por la constancia, la formación continua y una profunda conexión con la interpretación. Actriz versátil y comprometida, ha desarrollado su carrera entre televisión, teatro, microteatro, cortometrajes, videoclips y producciones audiovisuales independientes, demostrando una gran capacidad de adaptación a distintos formatos y registros.
Formada en interpretación bajo el método Stanislavski y en escuelas reconocidas como Método Madrid, Azarte y Actores Madrid, Sonia ha complementado su preparación con entrenamientos actorales y de casting junto a profesionales de renombre como Juanma López, Tonucha Vidal, Javier Luna o Carlos Sedes. Además, ha explorado otras facetas interpretativas como el stand up y el entrenamiento expresivo, enriqueciendo así su presencia escénica y emocional.
A lo largo de su carrera ha participado en proyectos televisivos como La que se avecina o Sueños de libertad, así como en producciones para HBO, videoclips musicales, campañas publicitarias y numerosos proyectos teatrales y de microteatro, espacios donde ha podido experimentar una interpretación más cercana e íntima con el público.
Más allá de los escenarios y las cámaras, Sonia representa la realidad de muchos artistas que luchan día a día por abrirse camino en una industria exigente y competitiva, manteniendo viva la pasión por contar historias y emocionar a través del arte. En esta entrevista conoceremos no solo a la actriz, sino también a la mujer detrás de cada personaje: sus inicios, sus desafíos, sus aprendizajes y los sueños que aún quedan por conquistar.
Sonia, después de más de trece años dentro del mundo de la interpretación, ¿Qué crees que sigue manteniendo viva esa necesidad de actuar y contar historias?

Pues una pasión. Porque cuando todo lo demás no funciona, mi pasión es lo único que me saca del dolor. Hay personas cuya pasión es ser médicos y ayudar; la mía es llegar al alma de la gente, porque siento lo mismo que ellos. Y pase el tiempo que pase, es lo único que siempre sigue vivo dentro de mí.
¿Recuerdas el momento exacto en el que entendiste que la actuación no era solo una pasión, sino el camino al que querías dedicar tu vida? ¿Cómo fue ese descubrimiento personal?
Creo que entendí de verdad que la interpretación era mi camino cuando tenía 29 años. No fue algo que descubriera de joven ni algo con lo que soñara desde pequeña. Llegó en un momento muy difícil de mi vida, una etapa de mucha tristeza que también cuento en mi libro, Mi escondite secreto.
La interpretación apareció casi como una necesidad personal. Me ayudó a lidiar conmigo misma, a entenderme y a sacar emociones que llevaba dentro. Estar delante de una cámara o de un público me dio fuerza, seguridad y confianza. Ahí fue cuando entendí que actuar no era solo una pasión, sino también una forma de sanar y de encontrarme a mí misma.
La formación actoral suele ser también un viaje emocional e interno. ¿Qué aprendizajes personales te dejaron métodos como Stanislavski y todos los años de preparación que has vivido?
Buenos, en realidad soy de las que piensa que tus profesores marcan tu vida y, en mi caso, la marcaron profundamente. Estudié en Método Madrid y es verdad que su formación se basa en técnicas como las de Stanislavski, pero lo más grande que tienen no es solo el método, sino la pasión con la que te enseñan.
Allí aprendí algo muy importante: creer en ti. Recuerdo que cuelgan tu foto en la misma entrada de la academia cuando todavía no eres "nadie" para el público, pero para ellos ya eres importante porque eres su alumna. Y eso te cambia por dentro.
Te hacen sentir que lo verdaderamente importante no son los títulos, el dinero o la fama, sino las personas. Esa humanidad, ese acompañamiento y esa confianza que depositan en ti es, al final, el aprendizaje más grande que me llevo de todos estos años de preparación.

Has trabajado en televisión, teatro, microteatro, videoclips y proyectos independientes. ¿Qué diferencias emocionales encuentras entre actuar frente a una cámara y enfrentarte al público en directo sobre un escenario?
La diferencia eres tú, cómo te sientes ante esa situación. El escenario cambia, y en un escenario tienes más miedo porque puedes equivocarte delante de todo el mundo. Pero también puedes sentir ese mismo miedo en un rodaje, quizá por un director, porque no te sientes cómoda o porque te da miedo hacerlo mal.
Sin embargo, cuando estás en el teatro, sientes el apoyo y el alma de la gente: su vibración, sus miradas… Esa sensación de pensar "yo pasé por lo mismo y estoy contigo". Y para mí, eso es lo más importante.
El mundo artístico puede ser muy duro psicológicamente por la incertidumbre, los castings y los "no". ¿Cuál ha sido uno de los momentos más difíciles que has tenido que superar en tu carrera y cómo lograste seguir adelante?
Uno de los momentos más difíciles de mi carrera fue cuando hice un monólogo dramático de una hora y media que se llamaba "Fracasada". Era la primera vez que me enfrentaba sola a un teatro con 400 personas, sosteniendo un texto tan largo y emocional. Recuerdo las horas interminables de estudio, los nervios constantes y el miedo a olvidarme de algo en pleno escenario. Quizás no fue el mejor trabajo de mi vida ni el que más recorrido tuvo, pero para mí representó un reto enorme. Había muchísimo miedo, mucha presión y mucha inseguridad, pero también entendí que crecer en esta profesión muchas veces significa atravesar esos momentos incómodos y seguir adelante a pesar del vértigo.
Muchas veces el público solo ve el resultado final, pero detrás hay sacrificios invisibles. ¿Qué renuncias o esfuerzos personales has tenido que hacer para mantenerte firme en esta profesión?
Sobre todo, han sido años de ensayos, muchas horas de trabajo y de estudio constante de textos. También convivir siempre con una cierta inestabilidad laboral, porque en el fondo todo lo que haces profesionalmente lo haces soñando con que algún día podrás vivir plenamente de tu pasión. Aun así, sigo trabajando cada día para lograrlo, con esfuerzo, constancia e ilusión.

Participar en proyectos tan distintos seguramente te ha permitido descubrir muchas versiones de ti misma. ¿Hay algún personaje o experiencia profesional que haya cambiado tu manera de ver la vida o de entenderte a ti misma?
Bueno, esto lo he hablado con muchos actores y nos pasa a muchos. Es una sensación como si cada proyecto llegara a tu vida en el momento en que necesitas pasar por ese personaje: para crecer, para sanar algo, para aprender de él y aplicarlo también a tu propia vida
Has trabajado tanto en producciones reconocidas como en proyectos independientes y salas alternativas. ¿Qué valor crees que tienen estos espacios más pequeños para el crecimiento de un actor?
Los espacios más pequeños tienen un valor enorme para el crecimiento de un actor, porque te permiten vivir el teatro de una manera mucho más cercana e intensa. En esas salas el público está prácticamente a tu lado, y esa conexión directa es algo que me apasiona profundamente. Poder sentir sus emociones en tiempo real, que lloren conmigo, que se emocionen, incluso que me abracen cuando sienten el dolor de mi personaje, es una experiencia muy especial. Esa intimidad hace que cada función sea única y auténtica, y para mí no hay emoción más grande que esa cercanía con el público.
En una industria donde muchas veces existe presión por encajar o cumplir ciertos estándares, ¿Cómo has logrado mantener tu autenticidad y tu propia identidad artística?
Decidí que no podía vivir con miedo a "lo que dirán" y empecé a enfocarme más en quién soy y en lo que quiero expresar. Eso me ayudó a sentirme más libre creativamente y, de hecho, también a conectar mejor con la gente, porque cuando eres genuino, se nota.
Aun así, no se trata de que "dé igual todo lo que piensen", sino de no dejar que eso controle tus decisiones. Aprendí a quererme más, confiar en mi visión y mantenerme fiel a mi estilo sin perder de vista la realidad ni las críticas constructivas.
Además de actriz, transmites una gran capacidad creativa y expresiva. ¿Qué otras facetas artísticas o personales te gustaría explorar en el futuro dentro del mundo audiovisual o escénico?

Últimamente me ha surgido una inquietud muy fuerte por la escritura. He empezado a crear mis propias obras, a dirigirlas, y ahora mismo estoy trabajando en mi propio libro, Mi escondite secreto.
Mi idea a futuro es poder llevar ese libro al cine, convertirlo en una película, para que la gente pueda ver el mundo tal y como yo lo veo y lo siento. No solo como una historia, sino como una experiencia emocional.
También me interesa mucho que ese trabajo tenga un impacto en otras personas, especialmente en chicas que puedan sentirse identificadas con lo que cuento. Me gustaría que no se sintieran avergonzadas por lo que sienten o por su manera de ser.
Para mí, el arte es una forma de expresar lo que cada uno lleva dentro. Creo que todos tenemos un talento único, y en mi caso siento que mi forma de llegar a la gente es a través de la emoción y la creación de historias.
Mirando hacia adelante, ¿Cuáles son los sueños, retos o metas que todavía deseas conquistar tanto a nivel profesional como personal?
Me gustaría crear la película de mi libro Mi escondite secreto. También me encantaría volver a casarme, casarme de blanco con un marido que se preocupe por mí y que esté a mi lado en lo bueno y en lo malo.
Para terminar, ¿Qué palabras le darías a todos esos artistas y soñadores que hoy sienten miedo, inseguridad o dudas, pero desean luchar por vivir de aquello que aman?
Que sigan soñando, que da igual la edad. Que cuando vean que no sale y les digan un "no" en un casting, entonces es la señal para confirmar que sigan luchando hasta que consigan un "sí". Que se van a caer muchas veces, pero que se levanten, se limpien y sigan hasta el final.
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