Entrevista: Ricardo Padín

01.11.2025

Forjando sueños a fuego y acero: Un emprendedor que logró el éxito al perseguir su pasión por la cuchillería

Desde EC Magazine nos apasiona descubrir y compartir con ustedes historias que nacen del esfuerzo, la creatividad y, especialmente, de la fe en uno mismo. En esta edición viajamos hasta las montañas de Galicia para conocer a Ricardo Padín, un artesano del acero que ha sabido transformar los desafíos de la vida en arte funcional.

Su historia es la de un soñador que, buscando dar sustento a su familia, encontró en la forja una forma de expresión y un renacer personal. Entre el fuego, el martillo y la voluntad, Ricardo moldea no solo cuchillos, sino también una filosofía de vida basada en la perseverancia y la pasión por vivir haciendo lo que ama.

Desde su taller, en un rincón sereno de Ourense, demuestra que el verdadero éxito no siempre se mide en cifras, sino en la capacidad de reconstruirse, de aprender y de seguir creando con el corazón encendido.

A través de su experiencia, Ricardo nos enseña que el arte de emprender —como la forja— requiere fuego, paciencia y una inquebrantable confianza en el poder de las propias manos.

Mi nombre es Ricardo Padín, soy venezolano de nacimiento y gallego de corazón. Tengo 42 años y actualmente vivo con mi familia en Placín, una pequeña aldea de montaña en el concello de Manzaneda, Ourense. Mi esposa María, mi hijo Elías de 14 años y mi madre Mary Luna son mi mayor inspiración y el motor que me impulsa cada día.

Aunque nací en Venezuela, mis raíces están profundamente ligadas a Galicia, ya que mis abuelos paternos son originarios de Vilaxoán, en la provincia de Pontevedra. Siempre sentí una conexión muy fuerte con esta tierra, aun sin haberla conocido.

Estudié Producción y Supervisión Industrial y trabajé durante muchos años en el área de logística y almacén para empresas privadas en Venezuela. Pero con el tiempo, la vida me llevó por otro camino: el del arte, el fuego y el acero. Hace ocho años descubrí mi verdadera vocación, la forja artesanal de cuchillos, un oficio que comenzó como una necesidad económica y terminó convirtiéndose en mi pasión y mi forma de vida.

Hoy puedo decir con orgullo que en apenas cuatro meses viviendo en Galicia logré construir un taller que me tomó ocho años levantar en Venezuela, un logro que resume todo mi recorrido y mi perseverancia.

Ricardo, para comenzar, ¿Cómo te describirías personalmente y qué rasgos crees que han sido esenciales para llegar hasta dónde estás hoy?

Me considero una persona perseverante, curiosa y muy apasionada por lo que hace. Desde joven aprendí que los grandes resultados solo llegan cuando uno se mantiene firme, incluso en los momentos más duros. Creo que la constancia y la fe en mis propias manos han sido esenciales para llegar hasta aquí.

También soy una persona muy familiar. Todo lo que hago está orientado a dar estabilidad y ejemplo a mi hijo, a cuidar de mi madre y a compartir con mi esposa esta aventura que comenzó en Venezuela y hoy florece en Galicia.

La forja me ha enseñado mucho sobre la vida: el acero necesita fuego y golpes para transformarse en algo bello y útil. Y lo mismo ocurre con nosotros: cada dificultad nos moldea y nos fortalece.

¿Cuándo y cómo descubriste tu pasión por la metalurgia y la forja? ¿Hubo un momento clave en el que dijiste "esto es lo mío"?

Mi primer contacto con el metal fue mucho antes de saber que terminaría dedicándome a esto. Por mi formación industrial, siempre me sentí cómodo en talleres, entre máquinas y herramientas. Pero fue en 2017, en medio de la crisis económica en Venezuela, cuando decidí probar con la forja artesanal como una forma de generar ingresos desde casa.

Recuerdo perfectamente el primer cuchillo que hice: fue con un trozo de ballesta de suspensión, un martillo viejo y una pequeña fragua improvisada. Aquel día, al ver cómo el acero cobraba forma bajo el fuego y mis manos, sentí algo que no había sentido antes. Fue un clic interno, un momento de revelación. Supe que eso era lo mío.

Desde entonces no he parado de aprender, investigar y mejorar mi técnica. La forja me atrapó porque combina arte, precisión, paciencia y pasión.

Venir de Venezuela y reinventarte en España con un emprendimiento no es fácil. ¿Qué obstáculos o desafíos más grandes has tenido que superar en tu camino como emprendedor?

El mayor desafío fue empezar desde cero en un país nuevo. Dejar atrás mi taller en Venezuela, con todas las herramientas y materiales que había conseguido con tanto esfuerzo, fue muy duro. Pero también fue una oportunidad para demostrarme que podía reconstruirlo todo con más fuerza.

Cuando llegamos a España, pasamos ocho meses buscando el lugar ideal para vivir y trabajar. No fue fácil encontrar una casa con espacio para montar el taller dentro de nuestro presupuesto. Pero nunca perdimos la fe. Gracias al programa Hola Pueblo, encontramos Manzaneda y una familia generosa que nos alquiló una casa y un antiguo taller de carpintería metálica.

Otro gran reto ha sido adaptarme al mercado europeo, conocer sus preferencias, aprender sobre normativas, logística y nuevos materiales. Y, por supuesto, el tema del internet en el entorno rural, ha sido un desafío, porque en el lugar donde estoy hay muy poca cobertura y no llega la fibra óptica, realmente es una limitante sobre todo subir videos a mi canal de YouTube y seguir publicando en mis redes sociales y así conseguir las ventas online. Aun así, cada obstáculo se ha convertido en una oportunidad de crecimiento.

Cuéntanos sobre tu emprendimiento: ¿Cómo nació la idea de crear cuchillos y utensilios para parrillas y cómo fue ese proceso de pasar de un hobby o interés personal a un proyecto con identidad propia?

Todo comenzó por necesidad. En Venezuela, cuando la situación económica se complicó, decidí crear con mis propias manos algo que pudiera vender. Al principio era solo un experimento: probaba materiales reciclados, diseñaba a ojo y aprendía viendo videos. Pero poco a poco los resultados mejoraron y la gente empezó a interesarse por mis piezas.

Con el tiempo entendí que no se trataba solo de fabricar cuchillos, sino de contar historias a través de ellos. Cada pieza tenía una identidad propia, una mezcla entre la tradición artesanal y el diseño contemporáneo.

Hoy mi marca Cuchillos Artesanales RP tiene un sello personal. Forjo cuchillos y utensilios de cocina, pero también obras de arte funcionales. En España he podido profesionalizar el oficio gracias al acceso a aceros vírgenes, materiales de primera calidad para los cabos, y herramientas especializadas como la prensa hidráulica o el martillo pilón, que antes solo veía en videos y hoy tengo en mi propio taller.

Tus piezas son únicas y tienen una estética muy marcada. ¿Qué papel juegan el diseño, la técnica y la historia detrás de cada cuchillo en tu trabajo?

Para mí, cada cuchillo tiene alma. No es una simple herramienta: es el resultado de horas de trabajo, inspiración y respeto por una tradición milenaria.

El diseño es fundamental, porque me gusta que cada pieza tenga equilibrio entre funcionalidad y belleza. Pero más allá de lo estético, lo que más me importa es la historia que lleva dentro: el origen del acero, las manos que lo forjaron, el fuego que lo transformó.

Uso diferentes tipos de aceros —entre ellos el acero Damasco— y combino técnicas tradicionales con acabados modernos. Me inspiro mucho en la naturaleza. Me gusta pensar que cada cuchillo que sale de mi taller lleva un pedazo de esta tierra gallega.

En tus redes sociales transmites mucha pasión y dedicación. ¿Qué te motiva a seguir adelante, incluso en los días difíciles o cuando las cosas no salen como esperas?

Mi familia es mi mayor motivación. Pensar en el bienestar y el futuro de mi hijo es lo que me da fuerza cuando las cosas se complican.

También me motiva el amor por lo que hago. No hay día que entre al taller y no sienta gratitud por poder vivir de mi oficio. Ver cómo una barra de acero se convierte en una pieza única es algo que nunca deja de maravillarme.

Y por supuesto, me impulsa el reconocimiento de mis clientes y seguidores. Saber que mis piezas están en manos de personas que las valoran y las usan con orgullo me llena de satisfacción.

Desde tu experiencia, ¿Cuáles crees que son los elementos más importantes a la hora de emprender?

Para mí, emprender requiere una mezcla de pasión, disciplina y adaptabilidad. La pasión es el motor; sin ella, es imposible sostener un proyecto artesanal, que exige tanto tiempo y esfuerzo. La disciplina es lo que te hace levantarte cada día a trabajar, aunque no veas resultados inmediatos.

Y la adaptabilidad es clave, especialmente para quienes emigramos. Hay que estar dispuesto a aprender, a empezar desde cero, a reinventarse las veces que haga falta. En mi caso, tuve que aprender desde el comercio digital hasta el marketing en redes sociales, cosas que jamás imaginé dominar cuando empecé.

También diría que la humildad es un valor esencial. Uno nunca deja de aprender. Siempre hay una nueva técnica, un nuevo material, una nueva historia que te inspira.

Además, he aprendido que invertir es fundamental para crecer. Desde el inicio he procurado reinvertir la mayor parte de mis ganancias en el taller: en nuevas herramientas, mejores materiales y maquinaria especializada. Creo que esa decisión ha sido clave en mi evolución, porque cada inversión se traduce en calidad, eficiencia y nuevas oportunidades.

Para cerrar, nos gustaría que dejaras una reflexión o un mensaje para todos aquellos que sueñan con emprender, ya sea en el mundo del arte, la moda, la gastronomía o cualquier otro camino. De emprendedor a emprendedor ¿Qué les dirías desde tu experiencia de vida?

A quienes sueñan con emprender, les diría que el camino nunca es fácil, pero siempre vale la pena. No importa cuántas veces tengas que empezar de nuevo, si haces las cosas con pasión y amor, los resultados llegan.

Mi historia es prueba de ello: tuve que dejar mi país, comenzar desde cero y construir con mis propias manos lo que hoy tengo. Pero el fuego, igual que en la forja, transforma.

El secreto está en creer en lo que haces, en ponerle el corazón y en no rendirse. Si un día las puertas se cierran, busca una ventana, o mejor aún, fabrícala tú mismo.

¿Algo más que quieras decirle a nuestros lectores?

Solo quiero agradecer a todas las personas y organizaciones que han creído en mi proyecto: a

Hola Pueblo por abrirme el camino a Galicia, al Concello de Manzaneda por su receptividad, a la empresa Prada Nargesa por fabricar y poner a mi disposición herramientas como el martillo pilón y la prensa hidráulica que me facilita el proceso de forja, y a todas las familias y vecinos que nos han acogido con tanto cariño.

También quiero agradecer a mis clientes y seguidores, especialmente a los que me acompañaron desde Venezuela y siguen mi trabajo desde la distancia.

Hoy, cuando entro en mi taller en Galicia y enciendo la fragua, siento que cada chispa representa todo lo que he vivido. Que cada golpe de martillo es una forma de honrar mis raíces, mi esfuerzo y esta nueva vida que estamos forjando aquí, en el corazón de Galicia.

Sitio Web: cuchillosartesanalesrp.com 

RRSS - TikTok: @ricardopadin01 - Instagram: @ricardopadin01 - YouTube: @cuchillosartesanalesrp

Todo emprendimiento comienza con una idea que late en silencio, que te despierta por las noches, que va tomando fuerza cada vez que ves una oportunidad desaprovechada. Iniciar ese camino se da con un paso pequeño, pero primero hay que derribar un gran muro con una pequeña abertura, en la que solo tú puedes ver un paisaje hermoso.

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