Has pasado del rechazo y la burla al respeto y la admiración. ¿Qué papel juega el escenario como espacio de transformación personal?
La música cambió mi vida, por eso le he dado y daré todo lo que pueda para que siga siendo mi sentido. En la adolescencia que fue dura por este proceso, el respeto me lo gane en un escenario, ya no era alguien al que simplemente le faltaba una mano, ya era un adolescente rebelde en un escenario tocando rock, sonando bien y llevándose las miradas de admiración de quienes creían que jamás podría hacer algo como eso.
Cuando se volvió algo profesional era un punto de ejemplo y respeto, me transformo como persona y doy ejemplo de superación y crecimiento.
K93 sigue viva después de más de 30 años. ¿Qué aprendiste sobre constancia, equipo y visión a largo plazo en esa experiencia?
K93 fue mi primera banda, el cariño que tengo frente a ello es increíble, fue mi escuela, mis primeras canciones, integrantes, amigos para toda la vida, experiencias y vida nacieron allí. Siento orgullo de que la banda siga activa y creciendo. Haber sido parte de esta historia siempre será algo que llevaré toda la vida.
Cuando migras a Europa y luego te estableces en España, tu historia se reinicia. ¿Qué fue lo más duro de volver a empezar desde cero?
Empezar de cero es eso, desafíos intensos y complejos. Mi decisión fue por la música, por conseguir en algún momento continuar mi objetivo y cumplir mi sueño. Siempre he pensado en grande y le doy el tiempo que sea necesario para que esas ideas con acciones agarren raíces y den sus frutos. Lo más duro creo yo es el no tener a tus seres queridos cerca, arrancas con incertidumbre hasta que con el tiempo formas una familia y grandes amigos.
En paralelo a la música desarrollas una carrera como desarrollador web y consultor digital. ¿Cómo conectas esa faceta con tu vida artística?
La verdad es mi sustento y aprendí este oficio para controlar mi tiempo, han sido facetas bastante productivas y duras, he ejercido como autónomo en España y el que conozca este proceso sabe lo duro que es serlo aquí. Pero esta fase es intencional para compaginar con la música y conseguir cumplir las responsabilidades temporalmente.
Hablas mucho de gestionar el tiempo como un recurso sagrado. ¿Qué decisiones conscientes tomas para no abandonar tu sueño musical?
Como comentaba anteriormente el aprender un oficio que también hace parte del trabajo que es ser artista, ya que actualmente estar digitalizado y formado en este campo es muy importante, es algo responsable por mi parte para mantener el objetivo de ser artista. Esto me permite disponer del tiempo necesario para coordinar los ensayos y continuar en todo el proceso de creación de la banda.
El proyecto TRIJAN nace sin mirar la edad ni el pasado, solo la intención. ¿Qué te atrajo de empezar algo nuevo otra vez?
Desde que llegué a España estuve tocando con varias bandas locales y viviendo esa experiencia de tocar fuera de mi país. Luego de unos años volví a retomar la idea de mi propia banda y fue cuando en el año 2016 fundé REBOTE una banda de metal alternativo en Extremadura. Por razones familiares y personales tuve que mudarme a la capital Madrid e iniciar de nuevo. Luego de varios años en este proceso y cuando siendo honesto con mi tiempo y mi objetivo, decidí de nuevo volver a aferrarme a mi objetivo principal, seguir con la banda y con la búsqueda de mi compañera de ruta a nacido un nuevo proyecto. La resiliencia ha sido el punto clave de este proceso.
Tu búsqueda de una baterista fue estratégica y profesional, incluso en redes sociales. ¿Cómo aplicas mentalidad emprendedora al arte hoy en día?
Si quieres hacerlo de forma profesional, debes tomarte este proceso en serio, (no quiere decir que sea como si estuvieses en una oficina), es tu pasión y cuando trabajas en tu pasión deja de ser un trabajo, el tiempo es parte de ti.
Por eso en la búsqueda de la baterista que estaba en mi objetivo, lo realice con mucho detalle y profesionalidad y fue así que el universo me conecto con Alyenny, la persona indicada en lo personal y profesional. Ella me realizó una entrevista para su podcast y la química que inmediata.
Para quienes sienten que su sueño llega tarde, que tienen limitaciones o que el camino parece cuesta arriba… ¿qué les dirías hoy desde tu experiencia?
Tengo en este momento 46 años y arrancamos una nueva banda, aquí no vale el me dejo el tren o ya es muy tarde, soy padre de familia, tengo responsabilidades… pero la mayor responsabilidad la tengo conmigo mismo, no abandonar nunca mi sueño, tengo un talento, lo he preparado y seguiré adelante hasta conseguirlo.
Así que mi mayor consejo es no ponerse excusas, buscar la manera que puedan avanzar, así sean pasos pequeños día a día, pero avanzar, ponerse un objetivo claro y si la vida a veces se pone cruel, la pausas son válidas, lo que no es válido es abandonar.
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