En el imaginario colectivo, Ser Modelo suele asociarse con una sola imagen: personas muy altas, extremadamente delgadas, caminando por una gran pasarela en París, Milán o Nueva York. Para muchos talentos que sueñan con entrar en esta industria, esa imagen puede resultar tan inspiradora como intimidante.
Entrevista – Oksana Melnychuk

En el universo de la moda y la belleza, el maquillaje es mucho más que un detalle estético: es una herramienta de expresión capaz de transformar un rostro, definir una imagen y completar una narrativa visual. Detrás de cada producción fotográfica, desfile o sesión editorial, existe un trabajo minucioso donde la técnica, la sensibilidad artística y la colaboración creativa se encuentran.
Desde Madrid, la maquilladora profesional Oksana desarrolla su trabajo en ese punto de encuentro entre precisión y creatividad. Su trayectoria la ha llevado a participar en entornos internacionales de alta exigencia dentro de la industria de la moda, así como a colaborar en producciones fotográficas y proyectos beauty donde el maquillaje se convierte en un elemento clave del lenguaje visual.
Con una visión que combina experiencia, evolución constante y pasión por compartir conocimientos, Oksana continúa construyendo un camino dentro del sector fashion y beauty, explorando nuevas formas de entender el maquillaje tanto frente a la cámara como en el ámbito formativo.
En esta entrevista, conversamos con ella sobre su recorrido profesional, su mirada artística y la forma en que entiende el maquillaje dentro de la industria creativa.
Oksana, el maquillaje puede transformar un rostro… pero también una actitud. ¿Qué es lo primero que buscas cuando empiezas a maquillar a alguien?
Cuando empiezo a maquillar a alguien, lo primero que busco es entender su personalidad y cómo se siente ese día. Para mí es importante mantener un diálogo y crear un ambiente donde la persona se sienta cómoda. Intento resaltar su belleza natural sin sobrecargar el look. También observo mucho la piel y la expresión, porque ahí está toda la historia.

Has trabajado en proyectos de moda, belleza y publicidad. ¿Qué te seduce más del maquillaje editorial frente a otros tipos de trabajo?
Lo que más me seduce del maquillaje editorial es la libertad creativa. Puedes experimentar, contar una historia y salir de lo "perfecto". Además, el maquillaje para sesiones de fotos es muy diferente al maquillaje para clientes: se usan otras técnicas y texturas que no siempre funcionan en la vida real. La cámara "se come" el maquillaje, así que hay que intensificar y trabajar de otra manera. Para mí, lo más importante es la piel: no sobrecargarla, mantener su brillo natural y recrear un relieve que se vea vivo y real en cámara.
Uno de los momentos clave de tu carrera fue participar en la Fashion Week de Milán. ¿Qué recuerdo o aprendizaje te llevaste de esa experiencia internacional?
Lo más valioso para mí fue sentirme parte de un gran proyecto y de un equipo. Esta experiencia me enseñó a trabajar rápido y con calidad, a tomar decisiones y a materializar la idea del diseñador en muy poco tiempo. También fue muy importante aprender a ver y sentir el ambiente del desfile y traducirlo en el maquillaje. Y, por supuesto, conocí a mucha gente increíble y me llevé una gran inspiración para seguir creciendo en el futuro.
Durante más de tres años trabajaste en el sector nupcial, donde el maquillaje tiene que ser impecable y muy personal. ¿Qué te enseñó ese mundo sobre la confianza y la conexión con la persona que maquillas?
Trabajar en el sector nupcial me enseñó muchísimo sobre la confianza y la conexión. Entendí que no se trata solo de maquillaje, sino de acompañar a la persona en un momento muy importante y emocional. Aprendí a escuchar, a sentir lo que necesita y a crear un look que la haga sentirse segura, tranquila y ella misma. Esa conexión real es lo que al final hace que el resultado sea especial.

En una sesión fotográfica todo sucede rápido: luces, cámara, estilismo, dirección creativa… ¿Cómo es tu proceso mental para interpretar una idea y convertirla en maquillaje?
Para mí es como traducir una idea en sensaciones. Primero intento entender no solo la referencia visual, sino la emoción detrás: qué queremos que se sienta, no solo que se vea. Luego simplifico mentalmente el concepto y decido en qué enfocarme para que el maquillaje tenga sentido dentro de todo el conjunto. Trabajo bastante intuitivamente, adaptándome a la luz, al rostro y a lo que va pasando en el momento, pero siempre manteniendo clara la idea principal.
En tu portafolio se percibe una estética muy limpia y elegante. ¿Cómo definirías tu estilo como maquilladora?
Diría que mi estilo es limpio, sensible y muy enfocado en la piel. Me gusta trabajar desde la naturalidad, pero con intención que todo se vea ligero, pero pensado. Busco equilibrio entre elegancia y frescura, sin excesos. Para mí, el maquillaje no debe dominar, sino acompañar y realzar la belleza de la persona.
Muchas veces el maquillaje en moda es casi una forma de arte. ¿Hay algún look que hayas creado del que te sientas especialmente orgullosa o que haya marcado tu evolución?
Cada look en mi portafolio está muy pensado, con mucha atención al detalle y mucha implicación por mi parte. Pero hay una sesión que recuerdo especialmente: fue una producción en Madrid para una marca de joyería, donde trabajé dentro de un equipo grande. Todo sucedía muy rápido, tenía que seguir el maquillaje durante toda la sesión porque era un shooting de retrato, y aplicar técnicas muy específicas para cámara. Fue un trabajo muy intenso, pero el resultado encantó a todo el equipo. Para mí fue una experiencia muy inspiradora que marcó mi evolución.

Trabajas en estudio junto a fotógrafo y estilista. ¿Qué tan importante es para ti el trabajo en equipo dentro de una producción creativa?
Para mí, el trabajo en equipo es esencial. El maquillaje no existe por sí solo, siempre forma parte de una idea más grande junto con la fotografía, el estilismo y la dirección creativa. Me gusta escuchar, intercambiar ideas y adaptarme, porque ahí es donde realmente nace algo interesante. Cuando hay buena conexión en el equipo, el resultado siempre se siente más fuerte y coherente.
Además de maquillar, también te dedicas a la formación. ¿Qué es lo primero que intentas transmitir a alguien que quiere convertirse en maquillador profesional?
Además de maquillar, cuando enseño intento transmitir primero la importancia de la base y la técnica. Siempre les digo a mis alumnos que no se trata solo de aplicar colores bonitos, sino de entender el rostro, la piel y cómo realzar la belleza de cada persona. También enfatizo la importancia de saber escuchar al cliente, llevar un diálogo abierto y hacer las preguntas correctas para entender exactamente lo que necesita. Además, les enseño cómo mostrar los resultados de su trabajo a su audiencia, atraer nuevos clientes y avanzar profesionalmente. Para mí, ser maquillador profesional requiere pasión, constancia y estrategia, porque dominar las técnicas y construir tu propia carrera lleva tiempo, pero con dedicación los resultados son increíbles.

El mundo beauty cambia constantemente: tendencias, técnicas, productos… ¿Cómo te mantienes inspirada y en evolución creativa?
Para mí es fundamental estar siempre atenta a las tendencias, probar nuevas técnicas y experimentar con productos diferentes. Me inspiro viendo el trabajo de otros maquilladores, pero también observando la moda, el arte y la fotografía, porque todo puede dar ideas creativas. Además, me gusta salir de mi zona de confort y aceptar retos nuevos, lo que me permite evolucionar constantemente y mantener mi trabajo fresco e innovador. Para mí, la creatividad no es solo talento, sino también curiosidad y disciplina para seguir aprendiendo cada día.
Si tuvieras que maquillar una portada de revista que representara tu esencia como artista, ¿cómo sería ese look?
Sería un look que resalte la belleza natural de la persona y que transmita autenticidad y frescura. Me enfocaría en una piel luminosa y saludable, con detalles sutiles que acentúen los rasgos únicos de cada rostro, sin ocultarlos. Para mí, un maquillaje exitoso no es el que impresiona por la cantidad de productos, sino el que hace que quien lo lleva se sienta seguro y auténtico, reflejando su verdadera esencia. Este look sería una combinación de técnica cuidada y simplicidad elegante, mostrando que la belleza real está en la naturalidad y en sentirse cómodo consigo mismo.
Para cerrar: cuando alguien ve un maquillaje hecho por Oksana, ¿qué te gustaría que sintiera o pensara al verlo?
Cuando alguien ve un maquillaje hecho por mí, me gustaría que sintiera autenticidad y confianza. Que perciba que cada detalle fue pensado para resaltar la belleza única de esa persona, no para cambiar quién es. Quiero que sienta frescura, naturalidad y, al mismo tiempo, cuidado profesional. Me gustaría que piense: "Este maquillaje me representa, me hace sentir bien y me permite ser yo misma", porque para mí, la verdadera belleza está en sentirse cómodo en su propia piel y en brillar desde dentro hacia afuera.
Hay una pregunta silenciosa que muchos talentos se hacen frente al espejo, pero que pocas veces se atreven a decir en voz alta: "¿Y si no soy lo suficientemente alto para ser modelo?" Y con esa pregunta, muchas veces, también llega la frustración. La sensación de que el sueño empieza a desmoronarse incluso antes de intentarlo.
Nadie te prepara para el rechazo. Para los silencios. Para los correos que no llegan. Para los castings en los que sales convencida de que lo hiciste bien… y aun así no pasa nada.


