Si el año fuera un viaje en tren, julio sería esa estación donde casi nadie se baja para quedarse, pero donde casi todos aprovechan para mirar el mapa y ver por dónde y hacia dónde van.
Entrevista - Bea Urzaiz

En el mundo de la interpretación, pocas trayectorias reflejan tan bien la pasión, la constancia y la capacidad de adaptación como la de Bea Urzaiz. Actriz madrileña en activo desde 1994, ha desarrollado una carrera sólida y diversa que la ha llevado a participar en producciones teatrales, series de televisión, largometrajes, cortometrajes y videoclips, trabajando junto a reconocidos directores, compañías y artistas de distintos ámbitos creativos. Su experiencia sobre los escenarios y frente a las cámaras se complementa con una faceta cada vez más amplia como creadora, escritora y productora de sus propios proyectos. Reconocida además con el premio a Mejor Actriz en el Festival de La Mar Bella por el cortometraje "12:37", Bea representa el ejemplo de una artista que continúa evolucionando y explorando nuevas formas de expresión después de más de tres décadas de carrera.
Llevas más de tres décadas dedicada a la interpretación. ¿Qué recuerdos conservas de aquella Bea que comenzó su carrera en 1994 y qué le dirías hoy?
Madre mía… qué joven era… tenía 18 ó 19 años y también mucho miedo. Le diría que no dude, que siga su pasión, que crea en sí misma, que deje el miedo a un lado y empiece a disfrutar. Es mucho mejor no tener dudas por no haber hecho lo que se quiere y arrepentirse.
¿Hubo algún momento o experiencia concreta que te hizo comprender que la actuación sería mucho más que una profesión para ti?
Desde que empecé a estudiar interpretación, en 1989, me di cuenta de que me había enamorado de esta profesión. Mi profesora de arte dramático me animó mucho a seguir; recuerdo sus clases como el planazo del día, tanto es así que había que escoger varias actividades optativas de cualquier tipo y yo elegí todas las que tenían que ver con arte dramático. De 1989 a 1993, me fui dando cuenta de lo bonita que es la profesión y también la formación. Fue un flechazo por mi parte.

Gran parte de tu trayectoria ha estado vinculada al teatro. ¿Qué te aporta el escenario que no encuentras en otros formatos?
El escenario es mágico; desde los nervios antes de salir hasta el aplauso del público. Hay que salvar cualquier obstáculo que pueda ocurrir en directo y sin que se note, aunque casi nunca ocurre; sin embargo, ahí está la posibilidad, y de ahí las mariposas en el estómago. Sin embargo, el momento de poner un pie en el escenario es maravilloso, la adrenalina fluye, se disfruta, se siente al público vibrando con nosotros… es muy muy bonito.
Has trabajado en teatro, televisión, cine, cortometrajes y videoclips. ¿Cuál de estos medios te ha supuesto los mayores retos interpretativos y por qué?
Yo creo que sin duda el teatro. Es lo que más exige, pero luego aporta muchísimo. El trabajo delante de la cámara permite poder repetir (si hay tiempo suficiente) aunque también tienen su reto. Hay que mantener el raccord de movimiento, de sentimientos… el escenario y la cámara son muy diferentes.
Formaste parte durante años de la compañía Ñu Teatro. ¿Qué aprendizajes y valores te llevaste de aquella etapa de tu carrera?
En Ñu Teatro conocí a una gente estupenda y aprendí las técnicas de Meyerhold, Brecht y Grotowski. Además de actuar en teatros, la compañía era bilingüe y también hacíamos espectáculos infantiles en inglés en colegios. Lo recuerdo todo con muchísimo cariño. Me di cuenta de lo importante que es hacer piña en una compañía de teatro y apoyarse unos a otros. Y, sobre todo, fomentar el buen ambiente.
Después de tantos proyectos y personajes, ¿hay alguno que haya dejado una huella especial en tu vida personal o profesional?
Tengo que decir que la obra de teatro "Allanamiento de morada" de La Compañía Elefante y Serpiente me encantó. Mi personaje, Eugenia, era absolutamente entrañable y muy alocado, y me divertía muchísimo haciéndolo. Es uno de los personajes que más me han gustado y al que cogí mucho cariño. Y los compañeros eran magníficos. Fue como una gran familia y mantengo la amistad con el equipo.

En 2021 recibiste el premio a Mejor Actriz por el cortometraje "12:37". ¿Qué significó ese reconocimiento para ti y cómo lo viviste?
Madre mía. Aún lo recuerdo con asombro. Resulta que al ver el cortometraje, no me gusté en absoluto (cosa que nos suele pasar a muchas actrices y actores), pero en este caso es que de verdad, me parecí realmente horrible. Cuál fue mi sorpresa cuando el 31 de octubre del 2021 me llama el director, Rafa Rius. Me dice que está en un festival en Marbella y que 12:37 ha ganado un premio. Yo me pongo muy contenta y asumo que ha llamado al resto del equipo para decirles que el corto ha ganado el premio, pero de repente Rafa me pregunta: "¿Sabes por qué te llamo?" Yo no sé qué decir, y entonces me suelta la noticia de que había ganado el premio a mejor actriz. Casi me caigo del asiento, no lo vi venir. Eso quiere decir que las actrices y los actores somos muy duros con nosotros mismos.
La industria audiovisual ha cambiado enormemente desde que comenzaste. ¿Cuáles consideras que han sido las transformaciones más importantes que has presenciado?
La llegada de las plataformas ha sido un gran cambio. También ha sido un cambio el hecho de que ahora, si se tiene talento, se puede grabar una buena historia con el móvil. Lo que no ha cambiado es que lo más importante, para mí, es que el guion o la idea sean buenos. Eso es fundamental. Pero sí, ahora hay mucha más facilidad que antes.
Hoy vivimos una época marcada por las redes sociales, las plataformas digitales y la inteligencia artificial. ¿Cómo crees que estos cambios están afectando a los intérpretes y a la creación artística?

Me remito a la pregunta anterior, hay mucha más facilidad para crear. Sin embargo, yo nunca recurriría a la IA para crear, pienso que la IA carece de la sensibilidad y talento de las personas que crean. Pienso que una actriz o un actor nunca podrán ser reemplazados por una IA, y tampoco un guionista, y mucho menos un director o una directora de actores. La IA dista mucho de tener humanidad.
Además de actuar, has escrito y producido tus propios proyectos. ¿Qué descubriste sobre ti misma al pasar de intérprete a creadora?
Fue maravilloso. En mi caso quería plasmar un problema de salud mental pero enfocado de manera cómica pero muy muy respetuosa. Tanto la escritura como la producción fue como si se hicieran solas por lo mucho que lo disfruté. Y el resultado fue muy muy gratificante. Tengo pendiente alargar ese proyecto (porque era un micro) y retomarlo una vez terminado.
¿Qué consejo le darías a los jóvenes actores y actrices que están comenzando y sueñan con construir una carrera sólida y duradera?
Estudiad. Formaos. No dudéis de vosotros mismos. Atreveos incluso si os morís de miedo. De verdad que vale la pena. Sed buenos compañeros y compañeras y dejad una buena sensación siempre. Muy importante, aprendeos bien el guion y procurad que el resto del equipo esté cómodo y contento con vosotros.
Mirando hacia el futuro, ¿Qué proyectos, sueños o desafíos artísticos te gustaría afrontar en los próximos años?
Mirando el presente y el futuro, quiero seguir creciendo. Últimamente se me han abierto muchas oportunidades que nunca habría sospechado en un pasado. La verdad es que estoy viviendo un momento muy emocionante. Le pido al futuro que siga así y que evolucione incluso a mejor. Que nunca falte el trabajo actoral y que me haga feliz.
Emprender nunca ha sido un camino sencillo. Detrás de cada negocio que logra consolidarse existen horas de trabajo, incertidumbre, decisiones difíciles y una gran capacidad de adaptación. En España, además, los emprendedores suelen enfrentarse a retos adicionales relacionados con la burocracia, la financiación o la complejidad administrativa.


