Seguí, ajusté y crecí - Lo que nadie te cuenta del proceso

01.02.2026

En esta edición tenemos el placer de presentarles a Yeinny Urbina, estratega creativa y arquitecta de experiencias, una creadora que trabaja en la intersección entre la visión estratégica, la sensibilidad artística y la conciencia profunda. Desde Chile, Yeinny impulsa proyectos que transforman la manera en que vivimos el arte, la música y las...

Nadie te prepara para el rechazo. Para los silencios. Para los correos que no llegan. Para los castings en los que sales convencida de que lo hiciste bien… y aun así no pasa nada.

Cuando empiezas en el modelaje —y en realidad, cuando empiezas en cualquier camino creativo o emprendimiento— hay una ilusión enorme. Todo parece posible, hay tanta gente que lo ha logrado, tantos casos de éxito que te dicen tú también puedes. Te imaginas avanzando paso a paso, creciendo, consiguiendo oportunidades. Pero muy pronto descubres una verdad incómoda: el progreso no es lineal.

A veces avanzas.

A veces te estancas.

Y muchas veces, sientes que retrocedes sin entender por qué.

El rechazo no es el problema. El problema es cómo lo tomas y lo que haces con él.

Recuerdo perfectamente uno de mis primeros "no". Salí de esa entrevista con una mezcla rara de vergüenza y duda. No fue un rechazo agresivo, ni siquiera personal. Simplemente no encajaba. Pero en mi cabeza sonaba diferente: "No eres suficiente", un pensamiento muy común, pero que no es del todo acertado.

Con el tiempo entendí algo clave: "El rechazo no habla de tu valor, habla del encaje" lo que necesita quien busca, un modelo, un fotógrafo, un trabajador que tenga las habilidades, las capacidades y las condiciones específicas para esa tarea en concreto…

En esta industria —y en la vida— la oportunidad se la lleva quien coincide con lo que se busca en ese momento exacto. Y eso duele. Porque nadie quiere sentir que da todo y aun así no basta. 

Pero aquí va lo que nadie te dice: A todos nos dicen que no.

Existen muchos perfiles de modelos y no todas las oportunidades son para todas. Muchas de las figuras que hoy admiramos también escucharon repetidamente la palabra no. Gisele Bündchen fue descartada en sus inicios por no encajar en el estándar comercial del momento; Kate Moss fue rechazada por no cumplir con la estatura tradicional de la pasarela; Naomi Campbell enfrentó puertas cerradas en una industria que aún no estaba preparada para ella. Fuera del modelaje, J.K. Rowling acumuló rechazos editoriales antes de publicar Harry Potter, Steve Jobs fue expulsado de su propia empresa y Oprah Winfrey fue apartada de la televisión por "no encajar". Sus historias recuerdan que el rechazo no es una señal de fracaso, sino una etapa frecuente en los caminos que terminan transformando industrias.

La diferencia no está en quién fue rechazado, sino en quién decidió continuar.

Cuando entiendes que el rechazo no es personal, aunque lo sientas personal, es cuando te das cuenta de que, todas esas personas que fueron rechazadas, continuaron y lograron su meta.

Es inevitable preguntarte qué hiciste mal. Compararte. Mirar a otras personas y pensar que ellas tienen algo que tú no. Ese pensamiento aparece solo, sin pedir permiso.

Tú puedes aprender a frenarlo, al darte cuenta que a veces buscaban otra energía.

Otra tipología, otro perfil, otra actitud, otro cuerpo, Otra historia. 

Y nada de eso no invalida que tú puedas ser modelo.

Cuando empiezas a separar tu identidad personal de tu carrera, algo cambia. El golpe duele menos. No desaparece, pero ya no te rompe. Y eso te permite seguir.

Sin embargo, seguir no significa repetir lo mismo una y otra vez. Continuar no es insistir a ciegas.

Continuar es ajustar, adaptarse, crecer. Cada casting, cada sesión, cada intento fallido deja información. Si sabes mirarla sin castigarte, se convierte en aprendizaje.

Tal vez necesitas mejorar tu pasarela o tu estilo de foto pose, quizá no transmitías la confianza necesaria.

Tal vez tu book ya no te representa o Tal vez estás apuntando a un perfil que aún no es el tuyo (esto pasa demasiado)

Ajustar no es rendirse. ¡Es afinar tu instrumento para volver a tocar tu sinfonía!

Los procesos en nuestro desarrollo personal y profesional no son épicos. Son silenciosos, repetitivos y muchas veces invisibles. Creces cuando nadie te aplaude. Cuando no hay likes. Cuando no hay contratos. Cuando solo estás tú decidiendo, una vez más, no abandonar.

La motivación no cae del cielo, se construye con cada paso que das.

Habrá días en los que no tengas ganas. Días en los que te preguntes si todo esto vale la pena. Días en los que sientas que avanzas menos que los demás.

En esos momentos, no mires tan lejos. Mira lo que ya hiciste. Ese miedo que venciste cuando diste ese primer paso. El crecimiento se nota cuando comparas tu versión pasada contigo, no con otras personas que ya han recorrido el camino.

Nadie llega lejos completamente solo

Otra mentira común es pensar que tienes que poder con todo. Que pedir ayuda es debilidad. Que mostrar dudas te resta profesionalismo.

No es verdad.

Es necesario hablar con otros modelos, escuchar a alguien que ya pasó por ahí.

Tener un mentor, alguien que te ayude, te motive o te enseñe, que esté allí para compartir el cansancio. El camino se hace más llevadero cuando entiendes que no estás sola, aunque a veces lo parezca. Y que apoyarte en otros no te quita fuerza: te la devuelve.

Continuar es parte del verdadero talento, ya que no siempre gana la más perfecta, ni la más segura, ni la más rápida.

Muchas veces, gana quien resiste, quien aprende a esperar, quien sigue cuando no hay resultados visibles.

  • Seguir.
  • Ajustar.
  • Crecer.

Ese es el proceso real, el que no se ve en redes, en comerciales, en campañas publicitarias.

El que no se cuenta en las entrevistas de éxito.

Y si hoy estás en ese punto incómodo, donde nada parece avanzar, recuerda esto:

No estás fallando. Estás en proceso.

Y mientras sigas, aún estás a tiempo.

Porque en el modelaje —y en cualquier sueño que valga la pena— continuar no es una opción más: es la condición para que todo lo demás ocurra.